Residuos alimentarios

Cuando hablamos de desperdicio alimenticio, hablamos de una realidad que nos cuesta reconocer y detrás de la cual se esconden cifras alarmantes. Los últimos estudios que nos hablan del derroche alimentario hacen estremecer. Según la ONU, afecta a un tercio de la comida que se produce en el mundo. En Cataluña, según unos estudios realizados por la Universidad Autónoma de Barcelona, cada catalán es responsable de que anualmente 35 kg de comida acaben en la basura.

Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura), el desperdicio de comida «representa una catástrofe ecológica de proporciones sorprendentes«. La producción de alimentos es la actividad humana que tiene un impacto ambiental más grande en el planeta y, si fuera un país, la comida desperdiciada sería el tercer emisor más grande de gases de efecto invernadero después de China y Estados Unidos, responsable del calentamiento global.

FUENTES DE DESPERDICIO:

Cuando damos las cifras, no estamos hablando de los desechos inevitables (pieles de fruta no comestibles, huesos, conchas, etc.), hablamos de:

  • El producto fresco que se estropea antes de llegar al consumidor (pescado, fruta, verdura, etc.)
  • La fruta y verdura que se tira porque no cumple las exigencias cosméticas de forma o color adecuados.
  • El pan del día u otros productos que no se llegan a vender y caducan.
  • La comida que se vuelve rancia en casa o que tiramos porque nos ha sobrado en el plato.

La imagen en toda Cataluña es terrible, cada año 260.000 toneladas de comida terminan en los contenedores. Cada uno de nosotros podría comer durante unas tres semanas con lo que se tira a lo largo de un año.

SEIS DE CADA DIEZ KILOGRAMOS DE COMIDA DESPERDICIADA SE ENCUENTRA EN LAS BASURAS DOMÉSTICAS

Buena parte de la comida que acaba en la basura se nos ha estropeado en casa. Los motivos del derroche alimentario o la cantidad de comida que tira cada familia son variados. Pero seguramente podríamos encontrar puntos en común:

  • Falta de planificación
  • Poco conocimiento en conservación de los alimentos
  • Confusión entre caducidad y consumo preferente
  • Falta de cálculo de las raciones

Por falta de tiempo, a menudo no nos preparamos un menú semanal o una lista para ir a la compra. La improvisación no es buena aliada en casi nada, menos aún a la hora de ir a comprar. Compraremos más de la cuenta y mal. Una buena planificación nos permite hacer la compra de las cantidades adecuadas y hacer un seguimiento cuidadoso de nuestra dieta introduciendo productos de temporada, que además de ser más económicos, más nutritivos y exquisitos, nos durarán más que los que se han conservado en cámaras frigoríficas.

Las últimas generaciones, con un acceso fácil a los productos procesados, no tienen tantas habilidades a la hora de cocinar, conservar o de aprovechar la comida, por ejemplo, unos tomates demasiado maduros o los restos de hacer un caldo. Se evidencia una cierta pérdida de conocimiento que provoca un desperdicio de alimentos.

La confusión entre caducidad y consumo preferente es también la razón por la que tiramos muchos alimentos. Cabe recordar que, a diferencia de la fecha de caducidad, la fecha de consumo preferente es orientativa: indica una fecha a partir de la cual el producto puede empezar a perder textura, olor o sabor. Pero en todo caso, sigue siendo un producto adecuado para el consumo humano sin ningún riesgo para la salud. Y por lo tanto, no hay que tirarlo.

El resto de comida que acaba en nuestros cubos son alimentos en perfecto estado, resultado de raciones excesivas. Con costumbres como calcular correctamente las cantidades a cocinar y servir la cazuela en la mesa para permitir que cada comensal se sirva la cantidad deseada, se pueden reducir las sobras de comida del plato y, en todo caso, si sobra, aprovecharlo para otra comida posterior o para hacer cocina de aprovechamiento tipo canalones, croquetas, etc. ¿Recuerdas cuando te decían que la comida no se tira? Cuánta razón tenían, ponle freno al desperdicio alimentario. Tu bolsillo y el medio ambiente te lo agradecerán.

Fuente: Agricultura Generalitat de Catalunya, Ets el que menges, Fao.

Imágenes: Freepick.

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