Derroche alimentario y sostenibilidad ambiental: dos caras de la misma moneda

Son dos factores íntimamente relacionados: a un menor derroche alimentario, mayor sostenibilidad ambiental. ¡Te explicamos telegráficamente por qué!

No es difícil intuir la cantidad de alimentos que perdemos o desperdiciamos cada día, desde la granja hasta nuestro cubo de basura. El derroche alimentario tiene un impacto directo en el medio ambiente: son recursos naturales desperdiciados (agua, terreno forestal, piensos), recursos energéticos desaprovechados (transporte, transformación, conservación) y generación de residuos suplementarios (agua contaminada, GEI, envases). ¡Y todo innecesariamente!

Las causas son de lo más variadas. Las pérdidas (en la fase de postcosecha y distribución mayorista) vienen de malas prácticas agrícolas, manipulación de los precios, mala infraestructura de distribución y almacenamiento… Los desperdicios (los del comercio minorista y del consumidor) tienen que ver con la vida útil del alimento y malas estrategias de consumo.

El desafío va más allá de ser conscientes del impacto ambiental de las pérdidas y el desperdicio de comida y también de conocer las causas. “Datos precisos, metas claras y políticas adecuadas”: son las bases que se plantean en el informe anual de la FAO de 2019 para orientar las actuaciones públicas y privadas, que deben variar en función de cada escenario específico.

El objetivo, claro está, es ser más eficientes en la gestión de recursos. En la producción y el consumo, más todavía teniendo en cuenta que se estima un aumento de la demanda de productos agroalimentarios a corto y medio plazo. Pero, por otro lado, es esencial también minimizar el impacto ambiental de los residuos generados mediante buenas prácticas de tratamiento.

En resumen: producir mejor, consumir menos, aprovechar más y tratar los residuos de manera eficiente.

¿Qué podemos hacer nosotros?

Evidentemente, y como hemos comentado otras veces, lo mejor que podemos hacer a nivel individual para paliar este derroche es adoptar un cambio radical en nuestros patrones de consumo. La vieja estrategia del granito de arena…

Desde la perspectiva de las empresas y las organizaciones más directamente involucradas (como industria transformadora, grandes superficies, negocios de restauración), el compromiso es a otra escala. Es indispensable adoptar estrategias responsables que vayan desde una gestión optimizada de los recursos (aquí más que nunca la comida es dinero) hasta la formulación de planes de gestión de los residuos alimentarios y derivados. No solo por una razón de concienciación, sinó que, antes de final de año, se aprobará el reglamento para desplegar la ley 3/2020 de Prevención de las pérdidas y del despilfarro alimentario, aprobada el año pasado en Catalunya; una normativa que demanda a todo el sector de la alimentación y muy directamente a la restauración, la prevención en origen ante la redistribución de los excedentes alimentarios.

En Residus Cirera podemos ayudarte a reducir tu generación de residuos alimentarios desde nuestro departamento de asesoría ambiental; y, por supuesto, nos ocupamos de dar el mejor destino posible a los que sean inevitables con un servicio especializado.

¿Tienes un residuo difícil de gestionar?

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