Contaminación y responsabilidad: la huella de carbono

desarrollo sostenible

Te contamos cómo asumir tu huella de carbono o la de tu organización en tres pasos: calcula, planifica, actúa. ¡Y te ayudamos a hacerlo!

Hay un proverbio que dice algo como “Las cosas no valen por el tiempo que duran, sino por las huellas que dejan”. Si de huellas hablamos, las que estamos dejando nosotros a las siguientes generaciones no son precisamente para tirar cohetes. Pero las políticas de reducción del impacto de las emisiones de CO2 pueden ayudarnos a corregir el rumbo.

El paso previo es claro: responsabilizarnos de nuestras emisiones de dióxido de carbono, o lo que es lo mismo, de nuestra huella de carbono. 

En esto estamos en Residus Cirera: en acompañar y facilitar este proceso a organizaciones aplicando nuestra experiencia en consultoría ambiental. Porque el panorama presenta cierta complejidad…

¿Qué es exactamente la huella de carbono?

Buena pregunta. La respuesta inmediata es evidente, pero si nos ponemos a pensar… ¿Quién es responsable de las emisiones, la empresa o el consumidor final? ¿Y si no hay un producto, sino una actividad, un proceso o un evento? ¿Hablamos de territorios, de sectores económicos, de hogares? Y a todo esto, ¿cómo se mide? ¿Habéis oído hablar de conceptos como “análisis del ciclo de vida” o “CO2 equivalente”? ¿Qué es exactamente la compensación?

El caso es que no es sencillo. En la actualidad existen diferentes estándares, diferentes métodos de medición, diferentes organismos certificadores… Para el empresario que quiere “ponerse al día” puede suponer un reto difícil de superar.

huella de carbono

Calcula, planifica y actúa

Simplificando, podemos dividir el proceso en tres pasos: el cálculo, la planificación y la actuación.

  • Calcula: En función de diferentes factores podremos optar por calcular la huella de carbono de un producto, de un servicio o de una organización.
  • Planifica: Para formalizarse, el cálculo implica un registro (en el caso español, aquí) y la puesta en marcha de un plan de actuación estrictamente definido.
  • Actúa: las dos acciones posibles, a grandes rasgos, son complementarias: reducción y compensación de emisiones

Entre las acciones de reducción y compensación, por mencionar algunos ejemplos, podríamos señalar:

  • Procesos de producción más eficientes.
  • Gestión de residuos optimizada.
  • Proyectos de reforestación.
  • Inversiones energéticas sostenibles.

Todo esto implica un “manos a la obra” tanto estratégico como administrativo, que puede resultar complicado sobre todo para la pequeña y mediana empresa. En ese sentido podemos ponértelo fácil.

Encontrarás más información específica en esta página o directamente contactando con nosotros para cualquier consulta más específica.

¿Tienes un residuo difícil de gestionar?

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